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El Yo Auténtico

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  1. 1.1 La necesidad de una ética integral
    La necesidad de una ética integral
Lección 2 de 61
En Progreso

La necesidad de una ética integral

Como toda ética, la ética integral consiste en el arte de ser una buena persona. La ética integral consiste en el ejercicio de la bondad en nuestra vida cotidiana y tiene en cuenta todas las formas de sinceridad, autenticidad, respeto y valentía que constituyen nuestra integridad básica. La ética integral también se refiere a aquellas dimensiones de nuestra vida que tienen que ver con decisiones difíciles y complejas, y con juicios matizados sobre lo que está bien y lo que está mal, lo que es aceptable, lo que es inaceptable y lo que, con frecuencia, es inevitablemente ambiguo. Es el hogar de los dilemas morales de la política, de la sexualidad, de la salud, de las relaciones, del trabajo, del dinero y, en ocasiones, de aquellas situaciones que tienen que ver con la vida y con la muerte.

La ética integral no aspira a decirnos cómo tenemos que vivir ni quiere responder concretamente a las cuestiones morales a las que nos enfrentamos. Muy al contrario, sólo pretende proporcionarnos un marco de referencia para pensar en el modo en que vivimos y ayudarnos así a tomar las mejores decisiones morales posibles. También da sentido a las diferentes estructuras éticas empleando las distinciones OCON (es decir, cuadrantes, niveles, líneas, estados y tipos).

Pero, por encima de todo, la ética integral es una práctica, una empresa evolutiva y abierta, instante tras instante, que aspira a encarnar el auténtico respeto y actualizar nuestras intuiciones más profundas sobre “lo que está bien”, tanto en nuestra vida como en el mundo en general.

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